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“La alegría de volver a comer”

Esta vez es Maribel quien comparte su testimonio. Tengo la suerte de compartir con ella proyecto musical y conociéndola un poco, esa energía y entusiasmo que tiene es contagioso. Pizpireta, trabajadora, con la sonrisa puesta y esas ganas para disfrutar cada momento. Esta es su historia y así nos la cuenta…

“Me llamo Maribel, estoy casada y tengo dos hijos. En 2012 me diagnosticaron un cáncer gástrico. Cuando me dieron la noticia fue un duro golpe, el mundo se te viene encima. Era algo que mi cabeza pensaba aunque nunca lo dijera, pues pasé un año bastante malo hasta el diagnóstico. Fue la confirmación de algo que yo ya intuía. Por eso mismo, el bajón me duró poco y saqué toda mi fuerza para comunicarlo a mi gente: familia y amigos. Por extraño que parezca, me dio un subidón que fue lo que me ayudó para todo el proceso que me esperaba. Había que aprovechar el tiempo al máximo, sin quejas ni lamentaciones. Pasó. Pues venga, es lo que hay y para adelante.

Llegó el gran día, así lo vi yo, el 14 de febrero, día de los enamorados, una bonita fecha para recordar y seguir enamorada de la vida. Me realizaron una gastrectomía subtotal, dejándome tan solo un 20% de estómago. Todo salió bien.

La recuperación fue dura, lenta y delicada. Tuve un cambio importantísimo en mi vida, pero lo que nunca hice fue pensar en los inconvenientes que se me presentaban, si no que me centré en el presente (lo que tenía en ese momento) y en lo que había que hacer para llegar a una normalidad haciendo todo lo que me decían, tanto los médicos como los nutricionistas.

Me dieron unas pautas de alimentación y consejos a seguir. Recomendaciones que, algunas, considero buenas para que la siga cualquier persona: pequeñas cantidades de comida cinco veces al día. No tomar líquidos en las comidas, solo lo imprescindible. No tomar alcohol ni fumar. No dulces, ni concentrados en hidratos. Comer despacio, masticar bien y reposar después.

También cómo preparar las comidas, lo mas suave y sencillas posibles y una lista de alimentos recomendados, limitados y desaconsejados. Alimentos que fui introduciendo poco a poco y comprobando cuales de ellos me sentaban bien o mal.

Y ahí tengo que decir que nadie mejor que uno mismo para saberlo, no hay reglas que valgan. La alimentación juega un papel importantísimo en mi vida: primero, porque me gusta cuidarme y cuidar de los míos y segundo porque debido a un problema añadido causado por el tratamiento de quimioterapia que recibí, estuve sin poder comer, solo alimentada por vía parenteral, durante tres meses.

Tuvieron que volver a operarme y reconstruir la parte dañada y volver a empezar y pasar por el mismo proceso anterior, añadiendo más problemas digestivos e intestinales. Pero eso sí, con la alegría de volver a comer ¡era lo más para mí después de tanto tiempo!

Mi cabeza solo pensaba en lo que era bueno o malo, llegando a obsesionarme durante cierto tiempo con ello y no se puede ser tan radical. Me pasaba mucho tiempo leyendo etiquetas y comprobando todo lo que contenían. Ahora voy directa a lo que quiero, ya lo tengo controlado. Mi cesta de la compra se basa en productos frescos y lo más naturales posibles. Me decanto por productos integrales, desnatados, pocos envasados y rechazo lo que contengan grasas a no ser que sean oliva o girasol. En la forma de cocinar opto por la cocción, vapor, plancha y el horno, eliminando frituras.

Mi alimentación no contiene azúcar ni lactosa, me hacen mucho daño. Nada de alcohol ni bebidas azucaradas o gaseosas. Me limito a tomar infusiones, agua, zumos naturales 100%, fibra con precaución y las frutas mejor trituradas, cocidas o al horno, al igual que las verduras. Las legumbres sin piel y los frutos secos muy limitados.

Con esta enfermedad aprendí y asumí a valorar y cuestionar la alimentación por encima de todo. Y que a pesar de mis limitaciones tengo una actitud positiva que me permite disfrutar de mi comida como si fuera el mejor de los manjares. Me encanta y no me canso de comer lo mismo cada día y que no sea impedimento para poder disfrutar de cualquier reunión familiar o de amigos en la que esté presente la comida.”

Mil gracias Maribel por compartir con nosotros tu testimonio. Me quedo con lo de centrarse en el presente. Y ¡disfrutar al máximo!

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