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¿Hablamos de comida?

Venga, hoy vamos a hablar (escribir, ya me entendéis) de comida. Y digo bien, de comida, de apetencia, no de nutrición, que son cosas bien distintas. Porque una cosa son las recomendaciones y lo que se debería… pero ¿es esa la realidad del común de los mortales? Pues os voy a contar mi experiencia. Refiriéndome a los periodos con tratamiento oncológico, claro, que ya lo de las “operaciones bikinis” es otra historia…

A ver, y esto es una opinión totalmente personal, yo no le doy o he dado demasiada importancia al asunto. Comprendo que hay tipos de cánceres que afectan a órganos determinados y el tema de los alimentos es importantísimo, pero como yo os cuento mi experiencia desde el cáncer de mama, pues no lo veo así.

¿Es muy importante la buena alimentación y que está probado que algunos alimentos, o mejor, procesos culinarios con alimentos pueden tener relación con algún tipo de cáncer? Parece que sí. Pero como al final ya sabemos que cada uno cuenta la fiesta según le va en ella… Mi madre tuvo dos cánceres de mama y falleció de una metástasis y sin embargo es la persona que he conocido en mi vida que más sano comía. Era de la “antigua escuela”: legumbres, frutas (a cajas, literalmente, los martes de mercado le llevaban las cajas de fruta a casa), verduras, cocina sana por naturaleza. Y ya veis. Quizás por eso, yo le he dado una importancia relativa a este tema.

Durante mi tratamiento recuerdo la inapetencia, para empezar, que me quedé más sílfide que una sílfide y que lo único que “disfrutaba” eran las aceitunas y las mandarinas. Lo demás me daba exactamente igual. Yo no percibía apenas ese sabor metálico que a veces ocurre como efecto secundario, directamente nada tenía sabor para mí.. Pero tengo claro que si me hubiera apetecido comer huevos fritos con patatas, por decir algo, no me hubiese privado de ello. Bastante me metían por vena como para preocuparme además de la dieta sana. Así os lo digo.

Si me hubiera apetecido…

Igual os estoy “asustando” pero ya os digo que es mi opinión personal. También han pasado 12 años y ahora quizás se le da mas importancia a el tema de la alimentación o estamos todos más concienciados sobre ello, aunque lo que pienso al respecto recordando a mi madre tampoco me va hacer cambiar de opinión a estas alturas.

Disfrutad los días buenos y si después de una sesión de repente os viene el antojo de ir a comer el arroz especialidad de un restaurante en concreto…a por ello. A mí me pasó en el tercer ciclo. Fue un antojo en toda regla. Me levanté para ir a comer aquel arroz que recordaba y que tuve la gran suerte que ¡me supo! Debían de ser la ganas…

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